29 mar. 2013

El arte de perdonar


¿Hace cuanto que no perdonas ? 

Las palabras perdón y perdonar provienen del prefijo latino per y del verbo latino donāre, que significan, respectivamente, “pasar, cruzar, adelante, pasar por encima de” y “donar, donación, regalo, obsequio y dar”. Lo que hay veces que no somos conscientes es que el verdadero regalo cuando perdonamos es hacia nosotros. El perdón implica liberación. Muchos de nosotros llevábamos años cargando mochilas de resentimiento que en el momento de perdonar las hemos liberado. Hay veces que sentimos resentimiento porque no se cumplieron nuestras expectativas y otras veces porque nos hicieron daño. Esa energía llena de resentimiento y dolor queda dentro de nosotros y no nos deja avanzar. 

Hay veces que tenemos resentimiento hacia nuestros padres.. Puede ayudar el ser conscientes que ellos lo han hecho lo mejor que lo han sabido con las herramientas que tenían en ese momento. Esta lección yo la aprendí cuando fui madre. No hace falta tener delante a la persona que queremos perdonar simplemente le perdonamos a través de la aceptación y nos quitamos esa mochila de resentimiento . Cada momento de dolor que pensamos es como si lo reviviésemos, nos hace le mismo daño. ¿Nos vale la pena? ¿En quien esta el no sentirnos así? La clave en todo el perdón es la aceptación. Yo no puedo cambiar lo que ha pasado en el pasado pero si puedo liberar esa energía que me hace daño y vivir mi presente sin resentimiento.

Muchas veces a quien menos perdonamos es a nosotros mismos, nos estamos castigando continuamente por no ser perfectos. En el momento que somos conscientes que somos perfectos como somos es cuando realmente nos aceptamos. Gracias a todas esa veces que no cumplimos” nuestra expectativa de perfección” nos ha hecho quien somos hoy.

Hay muchas herramientas que trabajan con el perdon. Yo me quedo coon una que aprendí con el libro “La Ley del Espejo” de Yoshinori Noguchi. Consta de los siguientes pasos:

1. Haz una lista con los nombres de aquellas personas a las que no puedes perdonar (los padres son especialmente importantes). También vale para personas fallecidas. Luego elige a una persona

2. Expresa tus sentimientos. Escribelos en hojas de papel, usando las palabras que te vengan a tu mente (incluso los insultos). Si te dan ganas de llorar, llorá todo lo que quieras.

3. Busca los motivos de aquellos actos que tanto te dolieron. ¿Por qué esa persona actuó así? No juzgues, intenta comprender.

4. Escribe aquello que puedas agradecerle. Aunque parezca insignificante, anota lo máximo posible.

5. Utiliza la fuerza de las palabras. Primero haz la siguiente declaración: “Para mi propia felicidad, calma y libertad, perdono a… (y el nombre)”. Dilo en voz alta y repítelo varias veces durante 10 minutos. No hace falta que lo sientas en el corazón.

6. Escribe aquello de lo que querrías disculparte. Cuantas más cosas sean, mejor.

7. Anota todas las cosas que aprendiste de esa relación. Y piensa en cómo creés que deberías haberte tratado con esa persona para que ambas hubiesen sido más felices.
Cuando sientas que ya está completo, rompe el papel y tíralo a la basura. ( Yo lo quemaría)

8. Di bien fuerte: “Yo perdono a… (y el nombre) ”.

Nota: No importa si después de haber realizado los ocho pasos todavía persiste el “no lo puedo perdonar”. En ese caso se deben repetir los pasos del 2 al 5. Por último, recuerda su cara y dile: “Gracias… (y el nombre)”todos los días, por más de 5 minutos. Y si te dan ganas, coge valentia y llamá de una vez a esa persona para reconciliarte con ella


El Perdón: Louise L Hay

El acto de perdonar toma lugar en nuestra propia mente. Realmente no tiene nada que ver con la otra persona.Cuando culpamos a otro, regalamos nuestro poder porque estamos colocando la responsabilidad de nuestros sentimientos en otro. Las personas que hay en nuestras vidas se comportan de maneras que disparan respuestas incómodas en nosotros. Sin embargo, ellos no entran en nuestras mentes y crean los detonadores que se dispararon. Hacernos responsables de nuestros sentimientos y reacciones es dominar nuestra “habilidad para responder”. En otras palabras, aprendemos a elegir concientemente más que simplemente reaccionar.

No podemos hablar de resentimiento sin también hablar sobre perdón. Perdonar a alguien no significa que condonamos su conducta. El acto de perdón toma lugar en nuestra propia mente. Realmente no tiene nada que ver con la otra persona. La realidad del perdón verdadero radica en liberarnos de la carga del dolor. Es simplemente un acto de liberación para nosotros mismos de la energía negativa.

El perdón no significa permitir que las conductas dolorosas o acciones de otro continúen en nuestra vida. A veces, el perdón significa liberar. Los perdonas y los liberas. Adoptar una nueva postura y establecer límites saludables es a menudo una de las cosas más amorosas que puedes hacer – no solo para ti, sino para la otra persona también.

Verdaderamente creo que no hay errores. Cuando nuestros corazones están cerrados y sentimos resentimiento e ira y tristeza, es difícil ver algo bueno. En cambio cuando nuestros corazones están abiertos, es como si mucha de esa negatividad desapareciera y somos capaces de liberar esos pensamientos viejos y despertamos a la alegría. Para cada uno de nosotros, hay siempre alegría en nuestro interior. Y necesitamos saber que tan perfectos somos como somos.





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