15 mar. 2013

Las primeras amistades



Como padres tendemos a dar una interpretación de las acciones de nuestros hijos desde que son muy pequeños en cuanto a la amistad, por ejemplo, la primera vez que los vemos jugar con otro bebé inmediatamente decimos “ya son amigos”. Y no es que estemos errados sino, más bien son los inicios de lo que se llama interacción social auténtica. 

Cuando son bebés, en un primer momento, exploran de su entorno los objetos que tienen a su alcance los tocan, los manipulan de distintas formas y realizan estas mismas acciones con otros bebés, llegan en ocasiones a tirar del cabello, a darles empujones o manotazos. Obviamente como adultos pensaríamos que se están agrediendo, pero es todo lo contrario, es el interés y la curiosidad que tienen por explorarse como objetos físicos. 

Es importante observar que tanto la actitud como las acciones de estos bebés no marcaban una diferencia tanto cuando manipulaban los objetos como cuando tenían un contacto físico, por lo tanto esas primeras interacciones físicas no se pueden traducir en intenciones hostiles. 

Ahora bien, esas características de exploración y manipulación hacia los objetos, dan lugar a otro tipo de contacto, que es el “contacto centrado en el objeto”. Por ejemplo, cuando un bebé coge un sonajero y lo hace sonar y otro bebé se acerca para quitárselo y el otro lo quiere recuperar, es el sonido del objeto lo que llamo la atención del bebé, más no la intención de interactuar con el otro. 

 Por lo tanto las primeras relaciones sociales que tienen los bebés se basan en dos hechos, en explorar al otro como objeto y en contactos centrados en el objeto. Así que cuando los bebés se acercan entre sí, es a causa de la atracción por los mismos objetos, más no porque hayan entablado una amistad. 

Por otra parte, los bebés entablan un tipo de juego paralelo, es decir, que están jugando a lo mismo pero sin establecer una relación mutua. Pueden estar uno al lado del otro, empujándose o tocándose, manejando los mismos objetos, pero es hasta los últimos meses del primer año de vida cuando dan muestra de una nueva apreciación de las cualidades de respuesta humana de los compañeros. 


Marisol Olivera Olivera 
Licenciada en Magisterio y Educación Preescolar en la Escuela Normal de Docentes  (México DF). 
Especialista en Atención Educativa a las Dificultades de Aprendizaje



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