26 feb. 2013

Mi djembé y yo





He cumplido uno de mis pequeños sueños… tocar un djembe. A falta de tener uno propio, este me lo han prestado (¡!gracias Lu!!). 

Solo han pasado un par de días desde que lo tengo, y sin embargo han sido suficientes para “darme cuenta” de algunos detalles importantes, necesarios para saber tocar bien un djembe… y la más importante es: tocar un djembe no es algo muy diferente a…tocar la vida. Y de esta se derivan el resto de las condiciones necesarias para tocar “bien”


1. He descubierto que para tocar un djmembé, no es necesario conocer todas las técnicas para hacerlo, o todos los ritmos existentes, o ser famoso tocándolo….tocarlo “bien” es … disfrutar tocando. 

De poco sirve que seamos especialistas en algo, si no disfrutamos haciéndolo. Al igual que de poco sirve que yo sepa “mucho” de la vida, tenga varias carreras, lea muchos libros, sepa mucho de todo, practique muchos deportes, hable con mucha gente….si no disfruto haciéndolo. 



2. He descubierto que no todos los ritmos se adaptan a la melodía….a veces requieren ir más despacio, otra veces más rápido, otras más suave, y otras más fuerte. En saber cuál es el ritmo que se le adapta mejor, juega un papel muy importante la intuición y el oído. Primero has de escuchar, dejar resonar la melodía dentro de ti, y después confiar en que tu intuición será capaz de adecuarse, dando lugar al ritmo que acompaña la situación, para que el resultado sea un compendio que transmita armonía, y no una disonancia. 

Y esto mismo es lo que subyace a las disonancias en nuestras vidas…En el discurrir de ellas,… no siempre el ritmo que llevamos acompaña a la melodía que suena….unas veces, porque no la escuchamos, solo la oímos… y otras, porque aun escuchándola, no somos conscientes de que tenemos “intuición”, y consecuentemente no la usamos… El resultado es: la cosas, personas, circunstancias, nuestro interior… nos hablan…y nuestra respuesta en el diálogo resulta ser un “ritmo” que no crea armonía entre lo escuchado y la respuesta, dando como consecuencia conflictos, incomprensión, malos entendidos…infelicidad. 

Hay ocasiones en las que el djembé de nuestra vida requiere que lo toquemos despacio, lentamente, saboreando cada momento, o prestando atención a lo que tenemos delante, adaptándonos al ritmo lento de otros, o aceptando en la lentitud la profundidad y el encuentro…y otras veces requiere que aumentemos la velocidad, dejando salir nuestra parte “loca”, para el disfrute, para la catarsis. En muchas ocasiones el estado de ánimo marca la velocidad del ritmo, en otras, la marcan la adaptación a las circunstancias externas…pero el resultado siempre es el mismo…armonía entre la melodía y el ritmo. 

Hay melodías que hacen que los dedos, simplemente resbalen sobre la piel, y los sonidos resultan suaves, como suaves las situaciones en las que hemos solo de “acariciar”, contener, saber estar, aportar límites de seguridad a nosotros mismos o a otros. 

Pero también las hay que requieren un movimiento fuerte y firme de nuestras manos, y los movimientos son definidos, claros…como claros hemos de ser en situaciones donde es necesario aparecer ante los otros como definidos y con límites. 



3. También he descubierto que la piel del djembé responde a mis movimientos de formas diferentes, dando como resultado sonidos diferentes…es decir, puedo tocarlo de forma poco precisa, difusa, torpe, ….impidiendo al jdembé que resuene, y entonces el sonido es vago, pobre, artificial, como si yo le “forzara” a sonar de una manera determinada….o también puedo tocarlo buscando la definición del movimiento, y para esto tengo que controlar el tiempo prudencial, el cual mis manos han de estar sobre el djembé…ni más, ni menos….el tiempo exacto para que la fuerza y forma ejercidas transmitan al instrumento la información necesaria para que este pueda emitir el sonido, de forma libre, dejándolo resonar y provocando con ello un sonido real, verdadero y completo. 

Esto es lo que ocurre cuanto “tocamos” la vida. Podemos tratar de influir sobre ella de forma poco definida, sin mostrarnos tal cual somos, sin expresar nuestro deseo real por miedo, y el resultado es difuso y “suena” artificial….o podemos tocarla de forma clara, con la definición suficiente para dejar ”vibrar” todo a nuestro alrededor, para que todo se nos muestre tal cual es, y que den como resultado situaciones reales y honestas, fruto de la apertura honesta del que “toca”, para expresar sin miedo, y recibir sin miedo. 



4. Mi djmenbé también tiene otra peculiaridad…no siempre suena igual… si lo toco por los laterales suena agudo….a medida que me voy acercando al centro, el sonido se hace cada vez más grave, llegando al punto central, donde el sonido alcanza su máximo valor de gravedad. Si trato de buscar un sonido agudo, pero mis dedos no tocan en el lugar exacto, el sonido no será el que yo busco. Y viceversa, si lo que busco es un sonido grave…tendré que alejarme de los laterales 

De forma paralela, los “sonidos” que la vida nos devuelve, son el resultado del lugar donde yo he “tocado...la vida sólo nos devuelve aquello que nosotros hemos provocado, es la respuesta a nuestros movimientos. De este modo, hemos de respetar que no todos los “sonidos” son iguales…unos son agudos, otros graves… y otros, una mezcla de ambos, dando toda una tonalidad de sonidos, que van de grave a agudo. Si lo que obtenemos como resultado, no es lo que queríamos, tendremos que plantearnos que quizás no hemos tocado en el milímetro adecuado de la piel del djmbé. 



5. Por último decir, que al principio es difícil… parece que el djmbé va por un lado, y la intención del que lo toca por otro…es necesario un periodo donde persona y djembé han de conocerse, saber cómo toca uno...como responde el otro…y poco a poco, el conocimiento lleva a mejores resultados, de manera en que llega un momento en que hay una fusión entre uno y otro, y el músico conoce perfectamente cómo le va a responder el instrumento, y el instrumento responde en consonancia a lo que el músico le pide.. es entonces cuando surgen las grandes melodías, las armonías, la fluidez y la unión de ambos lados en una unidad que avanza al unísono 

La vida tampoco es fácil al principio….es necesario esa etapa de conocimiento…de “músicas frustradas” donde nada suena bien…de fracasos musicales donde lo que el “músico” pide no lo responde el instrumento. 

Pero llega ese momento de “fusión” con la vida, donde por fin todo suena y resuena… donde hay entendimiento entre unas partes y otras, cuando sabemos “dónde tocar” para obtener los sonidos deseados… y cómo matizar nuestros movimientos, para que en los resultados también haya variedad y distintas posibilidades. 

La vida es como mi djembé…..en la cual percibo a los de mi entorno como otros djmbés a los que tengo que aprender a tocar, y respetar su multitud de sonidos, y donde yo me pongo al servicio de los demás, de jembé con sus vidas, para dejarme “tocar” y tratar de emitir sonidos que armonicen con sus melodías. 



Ana Taboada. Psicólogo.



25 feb. 2013

Terapeuta gestal



¿Cómo es un terapeuta gestáltico?

Para esta pregunta existen muchas respuestas posibles y a la vez ninguna.

En diferentes libros de Gestalt, los autores hablan de “acompañar” al paciente en su proceso, a su ritmo, a su tiempo y según sus posibilidades. Esto sería parecido a convertirse en el copiloto de un auto en el que nosotros como terapeutas no decidimos la velocidad, ni manejamos el vehículo y tampoco escogemos la ruta. Entonces ¿qué hacemos?

Siguiendo en este ejemplo del copiloto, sí podríamos mostrarle al piloto lo obvio, cosas que posiblemente él no observa, bien sea porque está preocupado por el futuro, porque está angustiado por el pasado, porque quisiera viajar acompañado en vez de hacerlo solo, porque no sabe cómo transitar en esa ruta, porque no sabe cómo detenerse, porque no sabe cómo contactarse con otros pilotos sin competir o hacerse daño, entre muchísimas posibilidades.

La cuestión no es saber por qué al piloto le sucede lo que le acontece. Allí no hay respuesta alguna. Quizá la cuestión sea estar con él e irle marcando la forma en la que habitualmente maneja ese vehículo que es su vida, de tal manera que el paciente se vaya dando cuenta de los esquemas viejos que ya no le sirven y los sustituya por otros, nuevos y diferentes para él.

Podemos ayudar a que perciba la velocidad a la que va y se dé cuenta si quiere ir a ese ritmo o más rápido, quizá más lento; quizá más rápido ahora y más lento luego, por ejemplo. O que se dé cuenta de que si no para nunca a descansar, lo más probable es que se agote y ya no quiera manejar más o que si no se detiene a hablar y a compartir con otros pilotos, no podrá contactarse con ellos.

Igualmente, nuestro trabajo terapéutico está en mostrarle que a veces lo que se imagina no es lo que realmente sucede. Quizá a veces el piloto escoge la Ruta B en vez de la Ruta A porque creyó ver animales en la A y pensó que era mejor evitarlos. Así que, desde el asiento de al lado, le decimos que pruebe y que se dé cuenta si lo que ve como una amenaza es real o se basa en un imaginario. Lo invitamos a que se contacte con sus emociones y con su cuerpo, mas que con su mente. Lo invitamos a que desde sus necesidades genuinas haga contacto con él mismo y con su ambiente.

¿Cómo lo hacemos? El cómo de nuestra labor está en la técnica. Técnicas que aprendemos en la escuela y sin recetario vamos dosificando delante de nuestro paciente, según su ritmo, su proceso, nuestro instinto, nuestro amor, nuestro respeto y nuestra actitud. Parece fácil de escribir y decir, sin embargo, esto tiene lo suyo y en sí es también un tema a tratar.

El instinto tiene que ver con la actitud. Y es lo que en definitiva, marca la diferencia en un trabajo o en otro. Y no se trata sólo de la actitud del terapeuta, también tiene que ver con la actitud del paciente.

Vayamos por partes. La actitud del terapeuta. Saber utilizar una silla vacía, una técnica expresiva o una supresiva no es la garantía del éxito de una terapia, incluso aún cuando ésta sea usada en un momento oportuno o de una manera correcta.

Como facilitadores podemos conocer que si movemos una palanca del auto de determinada manera, esto puede causar un efecto en el piloto o en el viaje que realiza. Ahora bien, si esto no viene acompañado de una presencia entera, de disposición para el otro, el efecto será menor o al menos diferente. He allí la distinción: la entrega, la confianza, el estar allí, conocer y aceptar mis límites, con conciencia de que este momento es único y la persona que tengo a mi lado también lo es, con la noción de que no soy “esto” o “aquello” y que vivo en una constante actualización de mí mismo. No puedo, como terapeuta, mostrarle al otro lo que yo no puedo ver en mi propio camino. No puedo llevar a un paciente a visitar la nieve si mi propio cuerpo aún no la ha conocido. No en vano dicen que el techo del paciente es el mismo que el del terapeuta.

Por ello es tan importante que el terapeuta haya realizado trabajo personal. El desarrollo de la actitud gestáltica tiene que ver con mi crecimiento, con mis propias experiencias, con pasar por mi cuerpo lo que invito al otro a experimentar, con haber limpiado mi casa para poder invitar al otro a que venga a visitarme.

Sobre la actitud del paciente. Él o ella vienen como vienen, como pueden, como saben. No hay más ni menos. El terapeuta propicia el contacto, consigo y con el ambiente, estimula la responsabilidad, lo invita a vivir nuevas experiencias fuera de la cristalización, lo aúpa a que sea auténtico y que se dé el permiso de escucharse, sentirse y ser congruente con él y con sus sensaciones. Estár a su lado para contenerlo cuando hace falta y para frustrarlo si así se requiere.

El viaje que realizamos con el o los pacientes durará lo que tenga que durar. El tiempo depende de cómo se va avanzando en la carretera. Puede suceder que un paciente no esté preparado para seguir ahondando en su propio proceso, está en él y en sus propio ritmo, decidir cuándo estar y cuándo no. Es allí donde nuestra flexibilidad como copilotos juega un rol fundamental, por más que deseemos estar para el otro y por más bien intencionadas que sea nuestra actitud y disposición, el proceso es del otro, no nuestro. Y por lo tanto, es nuestro trabajo respetarlo y acompañarlo mientras él así lo desee.

Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares



Evaluación de TDAH


Ante la sospecha de un posible caso de TDAH, el protocolo a seguir debe iniciarse siempre desde una valoración objetiva de la conducta del niño/a por parte de los padres y/o profesores. En el caso de que los padres constaten que su hijo/a tiene dificultades a la hora de prestar y mantener la atención, presenta hiperactividad o algún otro sigo característico del TDAH, deben acudir al pediatra para que sea este quién valore la posibilidad de una derivación al servicio de Salud Mental Infanto-Juvenil o a Neuropediatría. En caso afirmativo, el profesional especialista en Salud Mental o Neuropediatría realizará una valoración exhaustiva de la conducta, el rendimiento y los posibles problemas y dificultades del niño/a.

La evaluación de TDAH, no es sencilla al haber distintos subgrupos, según predomine los problemas de atención o los de hiperactividad e impulsividad.

No existe una prueba única que por sí sola permita hacer un diagnóstico exclusivo y confiable, por lo que el protocolo de evaluación debe incluir:

  • Un examen médico completo para evaluar la salud general del niño y descartas problemas de tipo visual, auditivo, anemias o la falta de componentes vitales para su salud.
  • Una evaluación psicológica profesional para tener una idea clara de la condición emocional del niño, incluyendo pruebas de capacidad intelectual y de desarrollo cognitivo.
  • Una evaluación familiar para la cual se utilizan las escalas de comportamiento.
  • Una evaluación escolar que incluya la historia académica y de comportamiento del niño en el aula.
  • El diagnóstico se basará en el cumplimiento de los criterios del DSM-IV, que son los criterios diagnósticos establecidos por la Academia Americana de Psiquiatría (1994) o del CIE-10 (1992) reconocidos y establecidos por la OMS.

Es fundamental recordar que el diagnóstico del TDAH es puramente clínico, y que a día de hoy no existe ninguna prueba genética, de Neuroimagen o médica que determine con exactitud la presencia o no del trastorno. La evaluación de este complejo trastorno debe realizarse desde una perspectiva multiprofesional que aborde tanto la evaluación psicológica, la educativa y la médica.

En la página web de la Fundación puedes encontrar información sobre el diganóstico del TDAH en los siguientes enlaces http://www.fundacioncadah.org/web/articulo/pruebas-diagnosticas-necesarias-para-un-diagnostico-de-tdah.html y http://www.fundacioncadah.org/web/articulo/diagnostico-del-tdah.html


Sara Ortega, Neuropsicóloga de Fundación CADAH.




24 feb. 2013

Hablar en positivo


La forma en la que nos dirijamos a nuestros hijos, y el lenguaje que utilicemos con ellos, es muy importante, dado que con él, estamos contribuyendo a la construcción de su propio autoconcepto y su grado de autoestima, y de ello derivarán muchas de las actitudes que en el futuro presentará de cara a todos los aspectos de su vida. Es importante cambiar todas las frases negativas que a diario podemos estar profiriendo a los niños, y sustituirlas por frases y comentarios que ayuden a que se sientan aceptados, comprendidos y queridos.

Aquí os dejo algunas posibilidades de frases positivas para nuestros niños:

Anab

Duelo-autismo



EL PROCESO DE DUELO EN EL DIAGNÓSTICO DE AUTISMO.


Este proceso puede ser muy complejo y de una duración indeterminada. Además suele vivirse a diferentes velocidades en la pareja, cosa que por cierto no ayuda nada. Las fases del duelo se pueden resumir en cinco grandes bloques, y aunque algunas personas puedan incluso saltarse algunas fases o tener duelo extremadamente cortos, al final de una forma u otra todos pasamos por este doloroso proceso.

  • NEGACIÓN
  • REBELIÓN
  • CULPA
  • DEPRESIÓN
  • ACEPTACIÓN

La Negación

En la primera fase lo normal es negar el diagnóstico. Es un sistema de autodefensa emocional. Pensar que todos están equivocados, mi hijo no puede tener Autismo, eso es algo horrible, tiene otra cosa seguro y encontraré la solución.

A continuación vienen familiares y allegados a dar su opinión, realmente ellos aun saben menos que nosotros sobre autismo, pero como dar opiniones es fácil pues la dan. Y por alguna razón volvemos a las típicas historias que en su día ya nos habían contado, que si el hijo de fulanita esto, que si el hijo de menganita lo otro. Que antes esto no pasaba porque se educaba bien a los niños (que es una forma sutil de echarnos la culpa), que si deberías hacer esto o lo otro.

Toda esa cantidad de consejos diversos, que no tienen excesivo sustento, acaban por generarnos una mayor incertidumbre:

- Están equivocados
- Autodefensa emocional
- Los demás están equivocados, a mi hijo no le pasa nada
- La familia
- Los consejos de los demás
- La incertidumbre


La Rebelión

Superada la primera fase, tomamos la decisión de demostrar que todos están equivocados y que nosotros vamos a encontrar la solución. Y entramos en una especie de fase obsesiva, donde empezamos a leer y leer y realmente nos acabamos intoxicando de información. Y el peligro mayor de este momento es acabar oyendo a alguien decir lo que tú quieres oír. Y aquí te empiezan a llegar personas con unos vídeos geniales de niños que se han curado, de sistemas de todo tipo para dejar a tu niño nuevo. Y desde las vacunas a la comida acaban siendo culpables de lo que le pasa a tu hijo.

Y esto es lo que querías oír, que el autismo es reversible. Pero luego piensas que si esto es así, ¿por qué no les han dado el Nobel de medicina? Y si son protocolos experimentales, ¿por qué tengo que pagar? Mi hijo no es una cobaya. Y luego ves que todo eso es un fraude y empiezas a cuestionarte todo de nuevo, tu vida incluida.

Y mientras te cuestionas todo nuevos miedos te asaltan. ¿Cual será el futuro de mi hijo? ¿Quien cuidará de él? Y ante estas y otras mil preguntas nuevamente reniegas de todo y crees que al final todo irá bien, que algo sucederá y te despertarás de esa especie de pesadilla en la que vives.

- Obsesionados con el Autismo
- Leyendo TODO cuanto cae en nuestras manos
- Buscando que alguien nos diga lo que queremos oír
- Cuestionando nuestra vida
- El miedo
- Es solo un retraso en el desarrollo, todo irá bien


La Culpa

- La culpa es tuya
- La culpa es de los demás
- La culpa es del médico
- Crisis de pareja y las distintas velocidades del duelo

Pero nunca te despiertas de esa pesadilla, así que se inicia el proceso de búsqueda del culpable. Y ésta es una fase muy delicada, donde se pone a prueba la fortaleza de la pareja, y es que al primero que culpamos es precisamente a nuestra pareja. De esa forma si la culpa es suya tengo cierto descargo.

A continuación buscamos otro culpable, y volvemos de nuevo a las teorías estrambóticas, que si fue una vacuna, que si fue culpa de tu familia, no te olvides de tu tía María, nunca fue normal, etc, etc,…

Superadas las culpas familiares, la culpa es del médico, en el momento del parto algo hicieron mal y por eso el niño está así.

Y en este momento delicado es donde más se aprecian las diferentes velocidades del duelo. Incluso que la forma de afrontarlo de la mujer suele ser muy diferente a la del hombre. O las explicaciones sobre los por qués. Esto puede ser un proceso muy peligroso. Que no lleva a ninguna parte y que además es contraproducente.


La Depresión

Y tras todos estos procesos previos, entramos en la depresión, provocada por una saturación emocional, por un agotamiento a todos los niveles. Y nuevamente, buscas respuestas, esas que hasta ese momento o nadie te dio o no quisiste oír.

Y la realidad vuelve machacona e insistente a decirte que esto es lo que hay.

Y finalmente no te queda otro remedio que aceptar la realidad, mi hijo tiene autismo. Y el dolor que te asalta hace tanto daño que es muy difícil soportarlo. Y mientras tu corazón se estremece ves a tu hijo, y te das cuenta de que tu amor por él es incondicional, que pase lo que pase estarás a su lado. Y sabes que el camino va a ser largo y difícil.

- Saturación emocional
- Buscando respuestas
- Evitando reconocer la realidad
- Mi hijo tiene autismo
- El dolor


La Aceptación

- La dolorosa verdad
- La lucha por comprender
- Enfrentando el futuro
- Entendiendo el Autismo
- Entendiendo a mi hijo
- Decidiendo y actuando

Una vez se reconoce y acepta la realidad iniciamos un proceso diferente, que aunque el dolor persiste sabemos que no podemos dejarnos vencer por el mismo y empezamos a intentar comprender de forma serena el autismo en sí mismo. Y te das cuenta que en todo el proceso previo, aprendiste mucho, pero no eras capaz de darte cuenta.

Hay que planificar el futuro, y hay que hacerlo ahora. Y para poder hacerlo debemos poder entender no solo el Autismo en sí mismo, sino a nuestro propio hijo.

Comprender sus capacidades, sus carencias, sus necesidades, y un largo etcétera de cosas nos va a ayudar a decidir qué debemos hacer, pero ya desde al serenidad y desde la aceptación.

Los Avances

En todo este largo proceso hemos aprendido que cada niño es único, que tiene necesidades distintas, que no tienen nada que ver con el hijo de otras familias. Hemos descubierto la importancia que tiene la comunicación, si ella es muy difícil poder avanzar. Entender lo que el niño necesita es vital para adecuar la intervención. Para trabajar en sus carencias y potencias sus capacidades. Hemos entendido que si en casa no hay estabilidad el niño no tendrá estabilidad. Hemos aprendido a vivir con un niño que no es mejor ni peor, es sencillamente diferente de lo que habíamos pensado.

- Nuestro viaje acabó en otro destino, que no es mejor ni peor, es sencillamente diferente.
- Cada niño tiene un ritmo y unas necesidades diferentes
- La importancia de la comunicación
- Entender las necesidades del niño es trabajar en mejorar sus carencias y potenciar sus capacidades
- A mayor estabilidad hay en el hogar, mayores son los avances.
- El trabajo en equipo es fundamental
- Aprendiendo a vivir de nuevo


Es el momento de ocuparse y no de preocuparse

Cada niño tiene un ritmo y unas necesidades diferentes. No comparen, su hijo es su hijo.

La importancia de la comunicación. Sin comunicación no hay aprendizaje

Entender las necesidades del niño es trabajar en mejorar sus carencias y potenciar sus capacidades. Nuestro hijo tiene autismo, nosotros no. Debemos de ser capaces de ver más allá del trastorno para poder entender el contexto. A partir de ahí podremos avanzar.

A mayor estabilidad hay en el hogar, mayores son los avances. Los reproches no sirven para nada, es hacerse daño de forma gratuíta. No hay culpables.

El trabajo en equipo: Coordinar el trabajo es fundamental, si los terapeutas hacen una cosa y nosotros otra no avanzamos. Es importante que todos actuemos en bloque.


  • No dejes que la desesperación te venza
  • No busques culpables porque no los hay
  • No hagas comparaciones, tu hijo es único
  • La atención temprana es fundamental, no pierdas tiempo compadeciéndote ni buscando culpables
  • La vida es un estado de ánimo, de ti depende cómo afrontarla
  • Nunca dejes de perseguir tus sueños, porque tu hijo es tu sueño más importante
  • El futuro no está escrito, pero necesitaremos un pulso firme para que el día a día que escribamos sea comprensible.

Autimso diario 

Mi hijo tiene autismo



Cuando tienes un hijo te haces mil y una preguntas de cómo va a ser su futuro. Siempre pensamos que nuestros hijos van a llegar mucho más lejos de lo que nosotros hemos llegado, que superarán obstáculos en su vida y que nosotros estaremos a su lado para ayudarlos. Estos y otros mil pensamiento similares pasan por nuestra mente.




SU DESARROLLO

Cuando tu hijo crece te haces mil y un planteamientos de cómo va a ser su futuro.

Tras el alboroto inicial, ves como tu hijo va creciendo,y su desarrollo es observado con lupa. Cualquier pequeño gesto, cualquier avance, por minúsculo que parezca, es analizado de forma exhaustiva.
Y entonces descubres que ese desarrollo es algo diferente, que no todo es como esperabas, o como te habían dicho, o como leíste en esa estupenda enciclopedia para padres primerizos.
Algo dentro de ti te dice que algo no va bien. Y al principio no le das demasiada importancia, pero llega un momento en que te dices a ti misma: Esto no es normal, aquí pasa algo.

CONDUCTAS EXTRAÑAS

Tu hijo no se comporta de la forma esperada, algo sucedió en un momento determinado. Y tu hijo empieza a presentar una larga lista de conductas extrañas, de conductas no previstas:

  • Tiene risas espontáneas, que no parecen tener relación con nada.
  • Se pasa el día aleteando con sus manitas, se balancea, realiza movimientos repetitivos frecuentemente
  • No parece interactuar socialmente con nadie, ni siquiera te mira a los ojos
  • Le llamas, pero no te atiende, ni se gira. ¿Será sordo? Piensas, no, porque oír si oye, ya que algunos sonidos lo ponen muy nervioso
  • Es muy torpe y se cae continuamente, pero no llora. O llora muy poco, y cuando llora, presenta un llanto inconsolable que no parece tener relación con nada
  • Usa sus juguetes de forma extraña, los apila, los alinea, los ordena por formas, colores,… No sabe usar los juguetes
  • Si le das un coche, se sienta en el suelo y puede estar un largo tiempo dándole vueltas a la rueda, y mirando fijamente cómo gira la rueda. Realmente, las cosas que giran lo dejan extasiado.
  • Sus balbuceos desaparecen de golpe, ya no dice nada, incluso las cosas que antes decía, ya no las dice.
  • Cuando quiere algo, usa tu mano como una extensión.
  • Si le señalas algo, sencillamente mira tu dedo, y no al lugar donde apuntas.
  • Cuando le abrazas presenta un rechazo
  • Parece que la ropa le moleste toda
  • De forma repentina la hora de la comida se ha convertido en un drama. Conseguir que coma es todo un reto.

Este tipo de conductas que salen de forma clara de un desarrollo normal te alertan. Vienen a confirmar algo que en el fondo ya suponías. A tu hijo le pasa algo. Pero curiosamente el pediatra te dice que tiene una salud de hierro, que su desarrollo físico está por encima de la media, pero en realidad a mi hijo le pasa algo.

Y entre tanto tus familiares, amigos o conocidos te dicen que cada niño es diferente, que el hijo de un primo del pueblo no habló hasta los 5 años y hoy es el alcalde, o que son cosas normales, etc. Básicamente todo el mundo tiene claro que a tu hijo no le pasa absolutamente nada, y todos parecen conocer una increíble cantidad de casos de niños que aparentemente les pasaba lo mismo que al tuyo y hoy, curiosamente, todos son personas con vidas destacadas. ¡Vaya, pues no me convencen! Y como estás absolutamente convencida de que algo no va bien, empiezas un largo recorrido en busca de respuestas.

LA BÚSQUEDA

Antes las conductas extrañas se inicia un recorrido largo y agotador a la búsqueda de respuestas.

El Pediatra

Salvo que tengas la suerte de que el pediatra de tu hijo tenga conocimientos sobre trastornos del neurodesarrollo, lo más normal es que sencillamente te dé largas y piense que está frente a otra mamá histérica.

- Ya hablará , llévelo a la guardería, Cada niño tiene un proceso diferente..

Etc etc, y cuando le estas contando las conductas extrañas te miran con cierto aire condescendiente pero no parecen tener intención de hacer nada. Al final, y tras mucho insistir y conseguir trasladar cierta preocupación al pediatra consigues que te deriven al servicio de neuropediatría.

Pero sales de la consulta del pediatra con cierto desazón, ya que has tenido que adoptar una postura extremadamente contundente para que te hagan caso, y nuevamente te asaltan las dudas de si realmente al niño no le pasa nada y realmente eres una madre histérica que veo demonios donde no los hay.

Derivación a Neuropediatría

Tras un tiempo indeterminado, sobre todo si usas el sistema público de salud, acabas en la visita del neuropediatra, se supone que este nuevo profesional si debe saber sobre este aspecto. Si tienes suerte y das con un muy buen profesional no solo dará crédito a tus preocupaciones, es que se pondrá manos a la obra. Y aquí viene la siguiente problemática. Las pruebas médicas.

Hay que hacer al niño una Resonancia magnética, prueba de Potenciales Evocados, Análisis de Cariotipos,… Y por alguna razón todas esas pruebas son muy traumáticas, hay que sedar al niño y extraerle sangre con apenas 2 años.

Y todo esto, te genera a su vez un grado de culpa, una gran incertidumbre, te haces preguntas del tipo de ¿Y si luego todos los demás tienen razón y yo estoy equivocada, para qué le he hecho pasar a mi hijo por todos estos martirios?

Internet

Y para añadir algo más de tensión, te lanzas a buscar información, pero con preguntas que no siempre obtienen las respuestas adecuadas. Bien, hoy es algo más fácil, ya que el volumen de información relativa al autismo se ha multiplicado de forma exponencial en estos últimos años, pero a veces piensas si no es para peor. Ya que el que exista mucha información no significa que esta información sea buena,de hecho podemos encontrar auténticas barbaridades.

El diagnóstico

La llegada del diagnóstico supone un golpe emocional. Tras un largo camino, buscando nadie sabe exactamente qué, llega finalmente el diagnóstico. Inicialmente lo revisten con un eufemismo llamado Trastorno Generalizado del Desarrollo TGD, (hoy denominado, TEA, Trastorno de espectro autista) que es una definición bastante mala, ya que el nombre es en sí mismo poco adecuado. Aunque te dicen, intentando ser lo mas delicados posible, que en realidad lo que tiene tu hijo se llama Autismo. Y rápidamente te viene una imagen tuya con Dustin Hofman jugando a las cartas en un casino.

La información suministrada a los padres no cumple con las necesidades mínimas. Y básicamente te dan una información bastante somera, que te puedes incluir en el plan de atención temprana, que en su momento consistía en 45 minutos a la semana, y que hoy ha aumentado a la increíble cantidad de dos horas y media semanales. Aunque tampoco te explican bien qué es eso de la intervención Temprana.

LA VUELTA A CASA

Pero uno de los mayores problemas es que te vas a casa con un diagnóstico que no sabes exactamente qué es, pero que el nombre da pánico. Sales con menos información de la que entraste. Y cuando regresas a casa inicias una búsqueda frenética de información, y si cuando te dieron el diagnóstico te quedaste en shock, cuando empiezas a leer te quedas helada. El apoyo a la familia no suele ser de calidad.

No suele haber un modelo de apoyo a familias válido, nadie te informa de manera adecuada, tardas un mundo en poder sentarte con otros padres, que luego cada uno lo vive de forma diferente ,y a consecuencia de este mazazo entras en un estado emocional muy difícil y complicado, y que al cabo de un tiempo (nuevamente tarde) alguien te dice que se llama el proceso del duelo.
¿Mi hijo tiene autismo? ¿Y eso qué es?.....

Autismo diario
http://autismodiario.org/2012/03/13/entendiendo-el-proceso-del-duelo-en-el-autismo/




23 feb. 2013

"Empoderar"

A lo largo de los últimos días he estado hablando con personas distintas, y desde puntos de vista diferentes, de situaciones a las que las personas se tienen que enfrentar, en las que lejos de tener el control y dominio de la situación, sienten que no son dueños de sus circunstancias, y se sienten dependendientes de agentes externos, que son presentados como panacea a los problemas de los individuos. 

El ejemplo más claro, y que despierta mi personal indignación, es la "alegría" y arbitrariedad con la que hoy en día se receta por parte de los médicos, psiquiatras...medicación para cualquier queja que el paciente plantee, sea esta de la clase que sea. Desde la medicina y otros muchos sectores, se está contribuyendo a la creación de personas "dependientes" en el concepto más amplio de la palabra, dependientes de los médicos, dependientes de la medicación, dependientes siempre de agentes que imposibilitan el que se hagan conscientes de que por si mismas, son mas autónomas de lo que se creen.

Y es en este punto donde hago mención a un término que después de ser destinado al deshuso, o ser utilizado en ámbitos económicos, se ha rescatado ahora para proclamar esta realidad que comento. El "empodaramiento".

"Empoderar" es precisamente lo contrario a la actitud dependiente que fomenta la medicina actual, es dotar a las personas de las herramientas que necesitan en cada situación a la que se tiene que enfrentar, para que ellas por si solas, den soluciones posibles a sus dificultades o situaciones problemáticas. Empoderar es hacer a las personas responsables de sus circunstancias, hacerlas sabedoras de que todas las pequeñas elecciones diarias a las que se enfrentan, determinan el discurrir de sus vidas.

En el ejemplo que antes mencionaba de las enfermedades físicas o relacionadas con la salud mental, "empoderar" implica que las personas pueden hacer mucho por su propio bienestar, y que en muchas ocasiones la actitud de cara a la enfermedad puede sustituir pastillas. No se confunda esto con el hecho de que la farmacología no sea necesaria en algunos casos. Todas los campos pueden ayudar a aportar equilibrio a nuestra salud, y en ocasiones la medicación puede favorecer, pero nunca sustituir la capacidad del ser humano de decidir, actuar, y buscar opciones y posibilidades tanto físicas como psíquicas a la hora de afrontar dificultades de salud u otros ámbitos.

Ana Taboada. Psicólogo









La educación prohibida



Os dejo la posibilidad de que visionéis "La educación prohibida". Es un documental, donde varios profesionales de la educación u otros ámbitos relacionados con ella, analizan el actual sistema educativo, y proponen alternativas al insatisfactorio panorama que resulta de la adaptación que miles de niños tienen que hacer todos los días a un sistema que no está posibilitando la autorrealización individual de cada persona, sino que más bien fomentan en ocasiones la simple memorización de conceptos para luego volcarlos en un examen.

He leído varias críticas en la web a este documental, de profesionales de la educación en el ámbito público, dado que en algunos sectores se ha tomado o interpretado como un ataque a la educación pública en favor de la educación privada.

Mi opinión personal, es que, más allá de una crítica al sistema educativo público, supone una reflexión a cerca de los aspectos que han sido viciados y que no están resultando productivos para una educación integra de los chicos y chicas. Pienso que en absoluto el debate es educación pública vs educación privada, sino más bien, que siendo el sistema que sea, publico o privado, analizar cuáles son los aspectos que se pueden modificar para que nuestros chicos no se aburran en el cole, y desciendan las listas de fracaso escolar.

En el documental se hace una "dramatización" ridicularizando el papel que desempeñan algunos de los profesores de la actualidad. Y quisiera decir que, vaya por delante mi respeto y admiración a los cientos y cientos de profesores, que con unas condiciones muy desfavorables en cuanto a estructura, material o espacio, hacen de la enseñanza la mejor versión posible. No todo lo que tenemos es malo. 

Creo que no se trata tanto de una crítica a las personas (que en algunos casos también), sino más bien al sistema educativo al cual tienen que adaptarse las personas (profesores y educadores). 

Espero que os guste, pero sobretodo, que nos haga reflexionar a todos, para que, en la medida en la que cada uno puedo, en su pequeño campo de actuación, pueda empezar a implantar pequeños cambios, para que con el tiempo, se pueda generar, el gran cambio: Una educación libre y no represiva, donde cada niño pueda alcanzar criterios de aprendizaje y autorrealización acorde con sus gustos, sus preferencias, su forma de ser, o sus capacidades.


Ana Taboada. Psicólogo.



Los hermanos de los niños con discapacidad



Sobrellevar con éxito el problema de tener un hermano o hermana con autismo significa cosas distintas para los diferentes niños. A pesar de ello existen ciertos aspectos comunes en todas las familias con hijos con alguna discapacidad:

- Pérdida de la esperanza de ser una familia “normal”.

- Pérdida de una relación regular entre hermanos.

- Luchar por una identidad individual.

- Aspectos de responsabilidad compartida y apropiada.

- Lo hermanos menores se encuentran en una situación invertida, la cual implica asumir responsabilidades mayores que otros niños de su misma edad, si el hermano asume responsabilidades que se escapan a su edad, su infancia y desarrollo se verán afectados.

- Los hermanos mayores asumen el papel de apoyo de sus padres, a pesar de que los niños necesitan ser niños y no un componente del sistema de apoyo de los padres.

- Problema de privacidad.

- Incomprensión de la naturaleza del autismo.

- Incomprensión de ciertas conductas del hermano con autismo.

- Las recompensas no son tan frecuentes y tan fácilmente accesibles para el niño sano como para el niño con autismo.

- Enfrentarse a las burlas de los compañeros y a las preguntas inquisitivas de otras personas.

Para evitar los problemas mencionados y para fomentar el desarrollo normal de los hermanos debemos comenzar por establecer una relación positiva entre los hermanos lo antes posible. Los hermanos deben comprender que su hermano o hermana es diferente.

  • Enseñar a los hermanos qué es el autismo

Puede resultar muy útil enseñar a los hermanos estrategias conductuales empleadas por los padres y profesores. El hecho de proporcionar estas directrices a los hermanos también ayuda al hermano con autismo, ya que existe la posibilidad de que el niño con autismo empiece la interacción con hermanos. Si los niños se relacionan bien debemos recompensar a ambos.

  • Satisfacer las necesidades de los hermanos

Los hermanos de niños con autismo presentan a menudo enfados, celos y falta de atención, si dejamos que estos sentimientos se expanda, pueden volverse crónicos. Debemos tratar a los hermanos no solo como hermanos, sino también como personas individuales, con sus propias necesidades, deseos, sueños y derechos. los padres deben reservar como mínimo algunos minutos al día para hablar con el hermano de un niño con autismo. Durante este tiempo hay que prestar una atención completa al niño. no hay que usar este tiempo para discutir sobre autismo, sino que hay que hablar sobre sus deportes favoritos, proyectos, intereses, etc., e implicarse en actividades que le gusten. Deben disponer de tiempo y de energía para jugar y para estar con sus propios amigos.

  • Problemas de conducta y adaptatación

Los problemas de conducta de un niño con autismo y el estrés materno pueden tener en algunos casos, un impacto negativo sobre la adaptación emocional y psicológica de los hermanos, Al niño sin autismo hay que garantizarle que se le quiere y que no debe preocuparse por su seguridad. Para llamar la atención, a veces se comportan como su hermano con autismo e imitan su conducta. esto causa a sus desbordados padres aún más angustia. en estos casos, la ayuda de un especialista será útil.

  •  Jugar juntos

Las actividades lúdicas entre un niño con autismo y su hermano, parecen ser imposibles, pero existen enfoques que pueden ayudar. Si se practican actividades lúdicas con hermanos sin autismo, aumentan las ocasiones para mejorar las relaciones sociales. Al jugar juntos los hermanos pueden fortalecer su conexión emocional. Ambos pueden aprender lo bonito que es disfrutar juntos del juego. También es beneficioso introducir un juego paralelo (por separado) en el programa diario, momento en el que cada niño juega con sus propios juguetes de forma independiente, aunque están físicamente cerca dentro de una misma habitación o en la misma mesa. Una extensión del juego paralelo es el juego de cooperación. Existen algunas actividades o situaciones en que los hermanos no deben implicarse. Esto ocurre cuando uno de los niños no quiere jugar o no disfruta del juego. Un entorno con muchos estímulos tampoco es adecuado para enseñar el juego mutuo. Debemos escoger actividades que probablemente resultarán adecuadas, porque sino el hermano sin autismo puede creer que es culpable del fracaso. para evitar el fracaso los padres deben dominar todas las actividades y éstas deben ser planeadas y predecibles.

  • Crear un sentimiento de igualdad

A pesar de que la igualdad no es realista, el niño sin autismo debe sentirse igual a su hermano o hermana con autismo, al menos a los ojo de los padres. El niño sin autismo debe estar seguro de que los padres están orgullosos de sus logros. si se alaba o recompensa al niño con autismo por cualquier pequeño logro, los padres también deben reforzar y recompensar la conducta positiva del hermano. Debemos encontrar algunas actividades en casa que ambos puedan compartir y por la que podamos recompensarles a los dos.

  •  Organizar grupos de apoyos para los hermanos

Un adulto que también sea hermano o hermana de una persona con autismo es el que normalmente coordina estos grupos. durante las sesiones los hermanos pueden compartir sus experiencias, sus esperanzas, sus miedos, discutir sobre sus sentimientos, aprender cómo responder a algunas preguntas desagradables de sus compañeros u otras personas. Dejan atrás sus sentimientos de soledad y pueden comprobar que hay otros niños en su misma situación. estos grupos de apoyo proporcionan a sus miembros una visión más optimista sobre la situación. las reuniones deben ser regulares, continuadas y deben tener en cuenta las necesidades de los participantes del grupo. los grupos de apoyo y auto-ayuda son útiles para los hermanos a cualquier edad.

  • Prepararse para situaciones difíciles con los compañeros y en la comunidad.

Los niños sin autismo tropiezan con las burlas de sus compañeros y estos les produce mucho estrés e incluso puede llevarles al aislamiento. Debemos ayudar al niño a comprender que solo las personas ignorantes se burlan de las discapacidades de los demás y que no siempre es importante lo que estas personas piensan. Enseñarles a responder preguntas difíciles y burlas, y practicar con él cómo reaccionar en situaciones difíciles.


Fuente: Libro: “La atención educativa al alumnado con trastorno del espectro autista”.






Errores comunes en la educación de los hijos


Los 12 errores más comunes de los padres

Cómo educar bien a los hijos es una preocupación frecuente entre los padres. Saber qué hacer en cada situación y cómo afrontar cada conflicto no es fácil ni hay recetas mágicas. Sí puede resultar más sencillo saber qué no hacer, cuáles son los errores básicos que evitar

La educación de los hijos provoca muchas inseguridades y no pocas angustias a muchos padres. ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Debería haberle castigado? ¿Me habré pasado de duro? ¿Seré demasiado blando? ¿Cómo logro que me obedezca? Psicólogos y pedagogos explican que quizá restaría presión a los progenitores modificar sus expectativas: en lugar de aspirar a hacerlo todo bien, plantearse no hacerlo mal y, sobre todo, evitar los errores más dañinos a la hora de educar. Con la ayuda de Javier Urra –pedagogo, doctor en Psicología y Enfermería, y durante años Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid–, de Victòria Gómez –orientadora familiar y vocal del Col·legi de Pedagogs de Catalunya–, y de Julio Fernández Díez –psicólogo escolar, catedrático de orientación educativa y autor de Errores en la educación de los hijos (Pirámide)– hemos identificado los 12 errores que se consideran más comunes y perjudiciales a la hora de educar a los hijos. Son estos:

1. Disparidad entre los padres La falta de unidad de criterio entre las figuras de autoridad es uno de los grandes lastres para educar. De entrada, porque si el niño recibe mensajes contradictorios, si sus progenitores se desautorizan entre ellos, no sabe a quién hacer caso y se siente perdido, sin referencias claras. Y porque a medida que crecen aprenden a utilizar esas discrepancias o diferencias de criterio para hacer lo que quieren. “Siempre es mejor equivocarse juntos que acertar por separado”, resume Victòria Gómez, para quien frases tan populares como “pregúntaselo a tu padre” o “lo que diga tu madre” son un error. “Cuando piden algo y no se tiene un criterio claro o único, lo mejor es decirles ‘ya lo hablaremos y te daremos la respuesta’, para que vean que la familia es un bloque”, apunta.

2. Sobreproteger. Aseguran los educadores que éste es uno de los errores más frecuentes en la sociedad actual. Los padres asumen muchas tareas de los hijos, estudian con ellos, les disculpan ante el profesor, intervienen antes de verles sufrir las consecuencias de una mala decisión, les dicen constantemente lo que han de hacer, organizan toda la vida familiar a su alrededor, les evitan disgustos… “Esta sobreprotección resulta muy perniciosa porque hace ciudadanos dependientes y a veces muy tiránicos, porque crecen pensando que el mundo gira a su alrededor, que son los reyes de la casa, no uno más de la familia”, advierte Javier Urra. La sobreprotección provoca personas inseguras, incapaces de tomar decisiones y de enfrentar las dificultades y contratiempos diarios, que no saben asumir las consecuencias de sus actos y con problemas de autoestima. Julio Fernández asegura que la sobreprotección es un error clásico a la hora de educar porque estamos preparados genéticamente para proteger la prole, como hacen otros animales con sus crías. “La infancia en la especie humana es muy larga, y para criar a un niño durante tantos años en medio de la sabana había que sobreproteger mucho; pero esa sobreprotección comenzó a resultar excesiva cuando la vida cotidiana se hizo menos peligrosa, y de ello dan cuenta historias como la de la Bella Durmiente o la del Príncipe Siddharta; lo que ha cambiado es que esa obsesión de los padres por salvaguardar a su hijo de todo mal que se atribuía y criticaba a príncipes y personajes de alta alcurnia hoy se ha generalizado a toda la población, y de ahí el actual síndrome del emperador”, explica.

3. Transmitir desprecio. Frases como “ya sabía que lo ibas a romper”, “eres idiota”, “pareces tonto”, “no vales para nada”, “siempre me defraudas” o “no sé para que te he tenido” resultan muy dañinas para los hijos. Gómez enfatiza que no hay que faltar al respeto a los hijos ni ponerse a su altura cuando se enfadan: “Los padres no deben perder los papeles, han de controlar su actitud por mucho que el hijo les provoque; hay que estar por encima de ellos y no comportarse como un crío o como un adolescente, y perdonar con facilidad, no entrar en guerras del tipo ‘como él no me habla yo tampoco’”.

4. Falta de continuidad. Los expertos advierten que un fallo habitual de los padres es dejarse llevar por su estado de ánimo a la hora de educar, de modo que permiten o no determinadas conductas en función de que estén más o menos cansados, contentos o enfadados. “Hay que tener conciencia de que estamos educando siempre, no en momentos concretos”, señala Gómez. Julio Fernández subraya que, ante los hijos, los padres son la autoridad, de forma que no deberían comportarse de forma arbitraria sino ecuánime y racional.

5. Castigar mal. Poner sanciones desproporcionadas o sin lógica, imponer castigos imposibles, hacer promesas inalcanzables o que no se cumplen son errores muy habituales y muy nocivos a la hora de educar. Si los castigos no se aplican por imposibles o por dejadez, los padres pierden autoridad y transmiten la idea de que sus normas pueden quebrantarse fácilmente. “Es mejor ser moderado en el castigo y llevarlo a la práctica, y en lugar de castigar al adolescente sin salir todo un mes o exigirle que estudie cinco horas diarias, limitarle a una hora la conexión a las redes sociales o a la videoconsola”, ejemplifica Fernández.

6. Prometer y no cumplir. Los educadores también alertan contra las promesas o premios inalcanzables, que además de decepcionar acaban desincentivando. “A veces prometemos comprarles el móvil o la bici si sacan buenas notas, y esa es una condición muy ambigua, de modo que quizá el chaval se esfuerza pero al final le decimos que no, que los notables no cuentan, que se esperaban de él sobresalientes, o que aunque sus notas son buenas no tendrá el premio porque se ha portado mal con su hermano, y el niño se frustra y deja de trabajar”, explica Julio Fernández. Y añade que en muchos casos se amplía aún más el error cuando luego, en un momento de arrepentimiento, esos mismos padres (o los abuelos), le acaban comprando el móvil o la bici sin haber conseguido el reto propuesto.

7. Comparar entre hermanos. Todos los padres saben que cada hijo es diferente. Sin embargo, a la hora de educarlos no siempre los tratan de forma diferente. Lo habitual es lo contrario, que se esfuercen en tratarlos por igual y que, a menudo, los comparen. Pero, advierten los expertos, cada hijo requiere una educación distinta, un trato individualizado y que le dediquen un tiempo a solas, entre otras razones para poder conocerle y saber cómo hay que tratarle. “Las comparaciones continuadas entre hermanos suscitan celos, envidias y dañan”, alerta Javier Urra.

8. No poner límites. Los expertos explican que muchas veces los padres no tienen un proyecto claro de cómo van a educar a sus hijos, cuáles son las normas mínimas que van a exigir, y van improvisando, de modo que no siempre son coherentes en sus criterios. “Mientras son pequeños trampeamos los problemas que van planteando, y en la adolescencia se pierde el control, se les quiere poner normas, y entonces ya es tarde”, comenta Victòria Gómez. Julio Fernández subraya que muchos padres priorizan la paz familiar por encima de todo y eluden su obligación de poner límites porque eso lleva en ocasiones al conflicto.

9. Ser amigos de los hijos. Los psicólogos advierten que los padres son la figura de autoridad para el hijo y es un error tratar de ser amigos suyos en lugar de ejercer de padres. También desestiman los estilos educativos muy permisivos o aquellos que lo negocian todo. “El estilo democrático está bien para algunas cosas, como para decidir dónde se va de vacaciones, pero se ha magnificado y hay cosas que no se negocian, como el horario de estudio, el ir con cinturón en el coche o comportarse bien el supermercado, ahí ha de ser el padre el que ejerza la autoridad”, reflexiona Fernández. En su opinión, este tipo de errores se han extendido de la mano de lo que denomina “leyendas urbanas sobre educación”, informaciones del ámbito de la psicología que en un momento dado tuvieron vigencia y luego se demostró que no son ciertas pero continúan en la imaginación colectiva, como que no hay que castigar para no traumatizar, que hay que potenciar al máximo la autoestima o que Einstein era mal alumno a pesar de su inteligencia, ejemplifica.

10. Malos ejemplos. “Los padres no pueden pedir al hijo que se controle o que no pegue si lo que le transmiten es que de vez en cuando a ellos ‘se les cruzan los cables’, insultan al del coche de al lado, o están siempre criticando; tampoco pueden exigirle que termine lo que empieza o que cumpla las normas si ellos no lo hacen”, dicen los expertos. La incongruencia entre lo que se dice y se hace “resulta muy negativa, quita fuerza moral y deslegitima”, apunta Urra.

11. Negatividad. El que fuera Defensor del Menor de Madrid cree que es un grave error no transmitir a los hijos ilusiones, dilemas vitales y amplitud de miras. Advierte que cuando los padres son muy depresivos o negativos y los hijos crecen oyendo todo el día críticas sobre los demás y escuchando que no hay que fiarse de nadie, que los otros son dañinos, “eso repercute en su carácter, que acaba siendo despótico, lastimero, paranoico u ofensivo”.

12. Hacerlos mayores antes de tiempo. Un error muy actual de los padres es acortar la infancia de sus hijos, hacerles mayores antes de tiempo. “Se detecta en la forma de vestirlos, en dejarles ponerse un piercing o adoptar comportamientos de adulto desde muy pequeños, en encontrar divertido y alentar que tengan novias o novios, en permitir que con 14 años tengan horarios de fiesta intempestivos…”, indica Fernández. Y subraya que el contrasentido es que a ese mismo chaval al que se deja salir de noche, se le prepara el desayuno y se le tramita la matrícula del instituto. “Por un lado les hacemos muy mayores, y por otro no les dejamos crecer, no les damos responsabilidades propias de su edad”, concluye.

22 feb. 2013

El cuento que me cuento



ADIVINANZA:

Me cuento un cuento para no enterarme de mi cuento. ¿Cuál es el cuento que me cuento?

De una y la misma "cosa" aparentemente tan sencilla, enterarme del cuento que me cuento, se han escrito grandes y pequeñas ideas desde distintos puntos de vista, algunos incluso opuestos y excluyentes. Tener diferentes puntos de vista sobre una misma cosa, tiene buenas ventajas. Sin embargo, también tiene algunos inconvenientes, como es el que tal "cosa" es el ser humano en relación consigo mismo, con otros seres humanos y con el entorno inmediato. Otro inconveniente, derivado del hecho en sí, es que cada punto de vista pretenda tener la VERDAD DE LA VERDAD sobre el tema del cuento, tanto del que me cuento como del real, que no deja de ser un cuento.

Aún así, tal variedad de puntos de vista ha hecho posible que algunos de ellos se hayan integrado, acercándose más a un todo que es diferente de la suma de las partes. Haciendo posible tener una percepción más amplia y clara se acerca más a la posibilidad de conocer que lo que es, es más allá del color con que lo pintemos.

El tema del cuento nos interesa a todos, incluso a los que pasan de cuentos, porque es el tema de la vida de cada uno de nosotros en particular. Pero tiene, de nuevo, algunos problemas.

Cuentan que un actor se identificó tanto con un famoso personaje, de una famosa obra de un famoso autor, durante tanto tiempo, que se olvidó de su persona y se hizo a sí mismo como a su famoso personaje, y como tal aprendió a vivir. Cuentan que enloqueció, y desde su locura pudo ver la enormidad de la locura que había cometido creyendo ser su personaje. Dicen además, que luego continuo representando a su personaje y con más alma que nunca, y él, como persona, fue un actor de éxito. El problema, pues, viene a ser que nosotros somos el actor, el personaje y el autor, que nos inventamos la obra y, encima nos creemos famosos. Convertimos nuestra vida la más de las veces, ni siquiera en comedia o tragedia, sino en una mascarada ridícula, aburrida y llena de sufrimiento.

La historia que nos contamos, que intentamos creer y hacer creer, sobre nosotros mismos, cristaliza en una estructura corporal, emocional e intelectual a la que llamamos CARACTER, y que puede llegar a convertirnos en un rígido personaje que repite siempre el mismo papel, y que pierde el tiempo. Lo que es, es en el momento en que sucede, y si en ese momento está mi personaje y no yo, pierdo el tiempo ya que mi personaje no existe puesto que es una invención; yo tampoco estoy, o estoy tan ocupado en el trabajo de controlar los engranajes del personaje, en el mejor de los casos, que no dispongo de atención para nada más. No me entero.

Al final resulta que nada existe, ni el personaje porque es una invención, ni yo porque no estoy, ni lo que soy porque nadie se percibe de ello, ni el tiempo como consecuencia de una realidad que tampoco tiene posibilidad de existir. Nada. Vaya historia. Pierdo mi no-tiempo al no enterarme de lo que sucede en el momento en que es

Sin embargo, y este es nuestro autentico drama, no tenemos más remedio que inventarnos una historia para nuestra vida, como un cuento. Inventarnos un personaje que nos distraiga y anestesie un poco, ante la frustración y el dolor de algunas experiencias emocionales de nuestra vida, sobre todo de nuestra vida infantil, y poder defendernos en ellas. Este es otro inconveniente para resolver la adivinanza: tenemos miedo de soltar a nuestro personaje, porque entonces la vida nos pasaría a nosotros y tememos volver a pasar por esas experiencias dolorosas, las pasadas y las presentes; y las futuras que, vaya por donde, no existen, más bien las provocamos con nuestro miedo. El miedo es tal, que hace que ni siquiera nos planteemos que aquí y ahora podemos elaborar y tener otros recursos para enfrentarnos a esas experiencias, incluso cambiarlas.

A veces, y con suerte, la vida viene a ponernos ante situaciones que nos hacen planteamos esa inquietante pregunta de "¿por qué yo soy así?", y desear ser de otra manera, pero no podemos. Nos resulta como movernos dentro de una espiral plana; podemos estar en uno u otro punto, pero sin salirnos de ella, recorriendo siempre el mismo camino, como las hormigas.

Este es otro problema: hemos olvidado como ha ocurrido para que hayamos tenido que contarnos esta historia de ese personaje que nos creemos ser. Y si no sabemos como fue que se hizo la historia, tampoco vamos a saber como deshacerla. Desde este modo permanecemos esclavos de nuestro personaje, de nuestro querido y asfixiante CARACTER, hasta que, con suerte, "enloquecemos". En estas situaciones intentamos resignarnos dando por bueno el terrorífico destino del "yo soy así desde que nací, o desde antes". Algunos incluso lo tienen a gala. O nos revisamos.

No, no somos así desde que nacemos. Nuestro carácter no nace con nosotros, lo hacemos nosotros en la relación con el entorno desde el momento del nacimiento, pero poco a poco durante toda nuestra infancia con decisiones que tomamos, quizás por fuerza, y que olvidamos, pero de las que, querámoslo o no,somos responsables.

Tenemos la facultad de olvidar nuestros dolores emocionales, pero a costa de oscurecer nuestro verdadero ser. Nuestro CARACTER nos defiende, si, pero también nos inmoviliza y nos impide, como una armadura, tomar contacto "cuerpo a cuerpo" con nosotros mismos y con nuestro entorno. Nos impide, por tanto, conocernos para poder cuidarnos y amarnos, y conocer para poder cuidar y amar: no se puede amar lo que no se conoce. Mucho menos lo que ni siquiera existe.

Realmente, y aunque se olviden, ninguna experiencia de nuestra vida se pierde nunca, solo se pierde lo que no experimentamos. Ni el dolor ni el amor se pierden nunca. A éste "olvido" lo llamamos INCONSCIENTE, presente en la consciencia corporal, aunque no lo veamos; no por cerrar los ojos se apaga la luz. El inconsciente duerme, fuera del tiempo porque está fuera de la realidad, sueña a nuestro personaje y dirige nuestra vida. Y nosotros dormimos también en el sueño de la ignorancia creyéndonos dueños y señores de nuestro devenir, cuando ni siquiera hay devenir, sino quietud rígida, cadavérica.

Así resulta que nuestro CARACTER ES INCONSCIENTE, es el sueño de algo que realmente no existe. Vaya lío en el que estamos metidos, y en el que seguiremos metidos en tanto que sigamos durmiendo en la ignorancia.

Dicen los que saben, que la psicoterapia "viene a hacer consciente lo inconsciente", y debe ser cierto porque, en cierto modo, funciona. A mi me parece que todo lo que viene a restaurar la inocencia a través de desterrar la ignorancia, sea consciente o inconsciente, es psicoterapia, y más. Mas que curar SANA. Porque si el carácter es inconsciente, la estupidez es consciente, y estúpido es vivir mal pudiendo vivir bien. Llegar a conocer lo bueno y lo malo (salud y enfermedad) que hay en cada uno de nosotros, aunque de miedo y duela, nos da la posibilidad de CONOCER COMO FUE QUE HICIMOS NUESTRO CARACTER, deshacerlo, rehacerlo y ponerlo a nuestro servicio. Poder ser yo y ser mi personaje cuando así lo decida.

Poder ser bueno y malo. Me parece que eso es lo que quiero ser cuando sea mayor, por algo me ha gustado siempre, las que más, las películas de vaqueros. Y de piratas. ¡Ah!, mi última favorita es "Sin perdón": el "bueno" es malo, el "malo" es bueno, pero el "bueno" no puede dejar de ser malo, sin embargo, el "malo" que es bueno, puede ser malo cuando lo decide, por lealtad, por amor y por defender a..., véala usted.

¡FASCINANTE!.

Juan José Albert Gutiérrez 





21 feb. 2013

Mapas mentales


Una aportación de una compañera logopeda que me ha parecido fabulosa, tanto para alumnos con necesidades educativas especiales, como los alumnos que nos las tienen. Espero que os sea útil.

    Fijáos bien en estos dos esquemas.

 ESQUEMA CLÁSICO                                                                                   MAPA MENTAL




¿Con cuál veis más clara la información? ¿Cuál memorizarías antes? 

Los mapas mentales son la mejor forma de estudiar. Está demostrado que utilizando también el lado derecho del cerebro e integrando la información de todas las maneras posibles (dibujos, formas, colores, jerarquización, etc.) conseguimos memorizar y entender mucho mejor y más rápido. Además, trabajamos la información, buscando ideas principales, sintetizando, asociando, relacionando, integrando...Realizamos un estudio activo, no una mera memorización y con ello ayudamos a memorizar a largo plazo, pues integramos la información profundamente. Pero también hay un factor importante y a tener en cuenta, y es el aspecto lúdico de la tarea. Sin duda, resulta más gratificante realizar un mapa mental con dibujos, colores… que un riguroso, lineal y aburrido esquema en blanco y negro. Esto es un dato importante a la hora de motivar a los chavales al estudio.


Nuestra cabeza, seguro fijará más rápido y más profundamente, la información que hayamos reducido a una simple idea visual y que, al mismo tiempo, hemos dibujado, elaborado o buscado nosotros mismos.
¿Cómo se hace un mapa mental?
Para empezar, leemos los títulos y subtítulos, como siempre, y nos hacemos una idea general del tema. Nos preguntamos qué parte conocemos y que parte no, cuál creemos más compleja o menos, etc.

Posteriormente realizamos la lectura normal, buscando palabras clave que reduzcan al máximo la información del párrafo.

Una vez hecho esto, entonces comenzamos a elaborar un esqueleto del mapa. Siempre que podamos en lugar de letra, realizaremos dibujos, signos, símbolos, etc.


Los colores 
Escogemos los colores, intentando que incluso estos nos ayuden a identificar cada parte del mapa. Aquí un ejemplo de asociaciones, típicas de los colores, pero cada uno debe realizarlo a su manera.

COMO HACER UN MAPA MENTAL 

En el centro siempre colocaremos el tema, idea principal del texto. 

Posteriormente, siempre en el sentido de las agujas del reloj, iremos elaborando el resto de información (subtemas).

La información de cada apartado trataremos de encerrarla dentro de alguna “nube” que nos ayude a aunar la misma.
Y... así poco a poco, elaboraremos un esquema en el que a demás de orden, tendremos: asociación, relación, imagen, síntesis, estilo personal, color, imagen, y "diversión".


NOTAS:


A los más ansiosos, les puede parecer que esto les llevará un montón de tiempo y les implicará más horas. Nada más cierto. Estos (entre los que algún día me encontré) tienden a realizar esquemas para después ponerse a memorizar los datos.


AYUDAN AL ESTUDIO, AUTONOMÍA Y AUTOESTIMA 

 Pues ahí está la clave: después del mapa mental, el acto memorístico apenas hace falta. Así mismo tendrás una visión de conjunto del tema, lo que te ayudará a no confundir aspectos, a no olvidar detalles. 

Para los que se aburren pronto de las tareas, esta elaboración les da mayor variedad y dinamismo, juegan con dibujos y colores y la tarea será menos ardua y monótona.

Para los que tienen Dislexia este método les ayuda en su ardua tarea de enfrentarse a las letras, pues trasladamos todo a dibujos, donde a menudo, si se sienten cómodos.


FORMAS, COLORES, CONCEPTOS EN IMÁGENES... 

Normas básicas para el mapa mental:

NO HAY NORMAS. Todo es libre, hazlo a tu gusto

PERO SE ACONSEJA:

Casi no usar palabras- mejor dibujos

Usa mucho color.

Abandona el estilo horizontal y aburrido de las líneas. Usa curvas y círculos, nubes, bocadillos, señales, signos…


Raquel Escobar Díaz
Logopeda Coleg. nº: Ex130
raquelescobarlogopeda@gmail.com

Logopeda de ADAH

Adaptación curricular



Hay algunas modificaciones simples que pueden hacerse para asistir a los alumnos con Necesidades educativas especiales (N£E), en el aula ordinaria. Muchas de ellas no llevan mucho tiempo y pueden hacer un mundo de diferencias. La siguiente lista incluye algunas ideas para ayudar a nuestros alumnos:

  • Cuando un trabajo individual es presentado, trataremos de entregarlo al alumno en pequeños pasos. Por ejemplo: un ejercicio del libro de texto o actividades puede; ser dividido por la mitad. El alumno puede hacer una parte y luego proseguir en otra dirección. Esto previene que el niño se sienta sobrecargado con la cantidad de trabajo entregado. Nota: puede tratarse de una eliminación de contenidos o una simplificación de actividades.
  • Asignar tiempo extra dentro de los límites razonables. Reducir la longitud de una consigna también es una buena idea.
  • Presentar información video-auditiva siempre que sea posible: retroproyectores, posters, postales, pizarras, vídeos, ordenadores... Debemos respetar aquí el grado de atención o dispersión del alumno frente a estos recursos.
  • Hacer que los alumnos hagan pequeños ejercicios después de escribir: juntar las palmas de las manos, apoyarlas fuertemente sobre la mesa, tensar y relajar los miembros.
  • Si un alumno no puede realizar nada de lo que hace el resto, el docente debe modificar ias actividades. Por ejemplo, si la mayoría de los alumnos están realizando restas con llevadas, el docente deberá "recortar el problema y usarlo de marco". Debe crear algunos problemas apropiados al nivel del alumno, como restas de dos dígitos sin dificultad, y reemplazar en el problema original modificado. El alumno tendrá entonces un ejercicio que luce como el de cualquier otro, pero adaptado a su nivel madurativo.
  • Tener una gran variedad de niveles de libros de lectura en la clase. Un "cuento de escucha" no puede faltar. Padres, alumnos mayores u otros voluntarios pueden grabar partes de los textos más interesantes. Con alumnos con dificultades de aprendizaje en la lectura o que no la hayan logrado todavía, pueden acudir a estas grabaciones como alternativa.
  • Usar mapas temáticos u otros organizadores gráficos para asistir a los alumnos en ejercicios escritos. Organizadores previos o mapas preconceptuales o conceptuales (según el nivel) pueden ayudar a buscar conceptos y sus significados cuando leen. Realizar un resumen y entregarles copias a todos los alumnos les enseñará a prestar atención a los puntos importantes de un capítulo.
  • Usar un fichero codificado, por ejemplo por color, para conservar los objetivos y modificaciones individuales de los alumnos. Los nombres no deben estar en el fichero. El uso de un código permite tener información a mano sin violar la confidencialidad. Si es necesario, preguntar a los docentes de educación especial para encontrar e interpretar los datos del legajo del niño.