12 feb. 2013

Decir las cosas a la cara


Me he dado cuenta de que, más allá de los valores que siempre han existido y existen en nuestros tiempos, las personas creamos otros, nos inventamos nuevos valores que a fuerza de hablar de ellos, de invocarlos, cobran una fuerza impresionante y llegan a considerarse valores absolutos sin los cuales parece que una persona no es todo lo digna que se podría esperar, y los utilizamos para poder marcar diferencias, saliendo siempre beneficiados aquellos que poseen tal virtud.


Os pongo un ejemplo que me llama mucho la atención. De repente existe un nuevo valor que hemos denominado el valor de “decir las cosas a la cara”. Creo que todos lo hemos escuchado repetidas veces. Las personas utilizan esta virtud, en términos absolutos, es decir, como si el hecho de poder decir las cosas a la cara, estableciera un valor por sí mismo, obviando casi siempre qué es lo que se dice, cómo se dice, a quién se dice….

Opino que el valor en cuanto a este aspecto, no radica en la capacidad de saber decir las cosas a la cara o no, sino en otras cuestiones para mí mucho más relevantes y que conforman valores que ya existían, han existido siempre y nada ha de ser inventado.

Por ejemplo:

El valor de la honestidad; a la hora de decir algo a alguien, ¿somos realmente honestos?¿ nos estamos desnudando por dentro?, en el sentido de decir al otro lo que realmente sentimos hacia a él, o lo que sus actitudes nos hacen sentir?...o más bien lo que hacemos es acusar al otro y volcar sobre él nuestras rabias y frustraciones?....

El valor de la asertividad; cuando decimos algo a alguien, ¿tratamos de ser sinceros, decir lo que realmente sentimos, sin hacer daño al otro y sin herir sus sentimientos? o por el contrario, ¿obviamos este aspecto priorizando nuestra necesidad de desahogar, independientemente del impacto que nuestras palabras tengan en el otro?...

El valor de la prudencia; ¿escogemos adecuadamente el momento para decir algo a otra persona? ¿Pensamos en si lo que vamos a decir es adecuado? ¿Ha llegado el momento? ¿Es precipitado?. .¿somos las personas adecuadas para decírselo?...

Se han confundido estos valores importantes, con cuestiones superficiales. Desde mi punto de vista, el “decir las cosas a la cara” en sí, como valor absoluto, no tiene ningún valor…en todo caso, estaría de acuerdo en que, teniendo en cuenta estos otros valores sí importantes, y que sí hablan de la dignidad de una persona, si a mayores, uno es capaz de, al tiempo que es honesto, asertivo y prudente, lo es también de mirar a los ojos a la otra persona, esperando honestidad, asertividad, y prudencia…entonces sí que alcanzaríamos un valor absoluto.

Entenderemos pues porqué en muchas ocasiones, se nos acusa de no poseer este "valor"….y es que nadie está dispuesto a semejante cosa, si lo que se va a encontrar son faltas de respeto, excesos de confianza, faltas de prudencia, o ignorancia a la hora de encarar situaciones conflictivas.

Ana Taboada. Psicólogo.

1 comentario:

  1. Entonces, si deseo decir algo a la cara, antes que nada debo tratar de no herir a la otra persona?, en pocas palabras decir lo que se siente pero ; tener la suficiente sensatez y tacto.

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