15 feb. 2013

Dolor emocional



En forma general, la vida es alegre, sin embargo tiene sus altas y bajas. El dolor es una parte inevitable de nuestras vidas, sin embargo no pienses que naciste para sufrir. Así como todos sabemos que el dolor físico, finalmente se cura y deja de doler, el dolor emocional finalmente cede. El problema está en poder entender este concepto.


No busques una cura para lo que es normal.
El dolor emocional puede ser causado por la muerte de un ser querido, un rompimiento, o por la crueldad de alguien. Es normal sentirse dolido por un tiempo. Sólo una persona muy fría puede ser ajena al dolor emocional. No tiene mucho caso tratar de curar lo que es normal y sentirse mal por un tiempo es normal.


No pretendas que no te importa.
El dolor es real y debes enfrentarlo. De no hacerlo no lograrás superarlo. No trates de apresurar este proceso, pero tampoco lo disfraces. Date tu tiempo para sentir el dolor y dejar que tus sentimientos afloren, no trates de esconderlos o suprimirlos.

Identifica todos tus sentimientos. ¿Realmente estas dolido, o estas enojado? ¿Te sientes traicionado, inseguro, o asustado? El que identifiques como es que en realidad te sientes, te ayudará a salir más rápido del dolor.

Sopórtalo.
Las cosas que no se pueden curar se tienen que soportar. Si piensas en el dolor emocional como un dolor físico, finalmente te darás cuenta que sanará. Lo único que debes hacer es soportar ese dolor mientras se cura.

Habla con alguien.
Hay veces que el dolor es tanto que te es difícil hablar de eso con alguien. Sientes que nadie te entenderá. O tal vez sientes que nadie siente lo que tú sientes. Tal vez estés en lo cierto. Sin embargo no necesitas que nadie te entienda, necesitas compasión y que alguien te escuche. Deja salir aquello que te lastima y el sólo escuchar que alguien te dice que pronto estarás bien te permitirá comenzar a sanar y te hará sentir que no estás solo.

No dejes que nadie te diga que tus sentimientos no son reales. Tus sentimientos son reales, significativos e importantes, además son tuyos. El sentirte mal no quiere decir que jamás vayas a ser feliz. Siente tus sentimientos, piensa tus pensamientos, pero date cuenta que son eso, sentimientos y pensamientos.

Saca de tu mente tu persona y lo mal que te sientes. Tienes todo el derecho de sentir lástima por ti, pero no exageres, siéntete mal 10 minutos y continúa adelante. Sal con amigos. Prométete no hablar de tu dolor más allá de 5 minutos. Trata de salir adelante. Hasta el dolor necesita de vez en cuando un poco de respiro. Permítete disfrutar de la compañía de otras personas y de hacer cosas que disfrutas. Siempre habrá tiempo de llorar nuevamente, pero en este momento, ya no.

Date un tiempo para sanar.
Permite que el tiempo pase. Muchas veces, ciertos episodios necesitan un periodo de duelo, deja que ese tiempo pase y pronto comenzarás a sanar.
No dejes que tu dolor defina. Recuerda que tú eres más grande que todo aquello que te ha causado dolor y que tienes un pasado y un futuro. Tienes conciencia y creatividad. Este es un episodio que pronto quedará atrás.

Escribe una carta.
Escribe cuáles son tus sentimientos. Trata de incluir mensajes positivos. Si no te gusta escribir, habla con alguien cercano o con un terapeuta. No trates de justificarte, simplemente saca lo que traes por dentro.

Aléjate de las afirmaciones que te culpan o culpan a otros.
Toma la responsabilidad de tus acciones y de tu parte en aquello que salió mal, pero no comiences a repartir culpas.

Aprende de esta experiencia. La vida te plantea dificultades de modo que aprendas de ellas y salgas fortalecido. Las personas que tienen una vida fácil, se derrumban ante la mínima dificultad. Todo aquello que no te destruye, te hará más fuerte.

Haz una lista ‘Agradecimientos’.
Escribe una lista de cosas por las que estás agradecido, como el tener un techo, una cama calientita; esto te llevará a pensar en personas que se preocupan por ti y a las cosas buenas que hay en tu vida. Todo esto te ayudará a salir de tu trauma.

Si el dolor va más allá de una semana o has perdido la esperanza y piensas en el suicidio, seguramente estas suprimiendo tu dolor o hay otros temas anteriores que han quedado sin resolver. Las estrategias anteriores son formas saludables para lidiar con el dolor. Sin embargo hay cosas que suceden en nuestra infancia que en lugar de haberse resuelto se quedan como parte de nuestra vida. Si hay algo que realmente te duele y ese sentimiento ha durado demasiado quizá requieras de ayuda profesional.

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